DEPRESIÓN POSPARTO Y BABY BLUES

Actualizado: 9 sept 2020


En la imagen podemos ver a una mujer que se ve cansada, abrumada, con ojos llorosos y un esfuerzo de media sonrisa que sostiene a un pequeño bebé. Ella es Danielle Haines, quien compartió su foto para sensibilizar sobre la depresión posparto que atravesaba en ese momento, compartió su foto también con la intención de solidarizarse con otras madres en la misma situación y hacerles saber que no están solas.

Si buscas un poco podrás encontrar otras muchas mujeres que atraviesan por esa dolorosa situación. La depresión posparto (DPP) y la tristeza posparto son dos situaciones que cualquier mujer puede experimentar, sin importar su situación económica, estado civil, apoyo familiar, nivel educativo ni otra característica particular (si bien es cierto que hay algunos factores de riesgo que aumentan la posibilidad).



Como madre puedo decir que la maternidad es maravillosa, increíble y muy gratificante. A la par diría que es tremendamente desafiante, desgastante y frustrante.


No siempre se cuenta la parte oscura de la maternidad y eso implica que muchas mujeres pueden no sentirse cien por ciento felices o tranquilas al tener a su bebé por fin en casa y por eso sentirse muy culpables.


Te cuento mi historia (que no tiene por que ser la historia de todas, pero a modo de ejemplo lo comparto).


Soy madre de dos, nuestra primera bebé fue muy planeada (hasta decidimos los meses que nos gustaría que naciera) y aunque una no puede controlar el 100% de los factores, lo logramos. Fue muy esperada y deseada. Yo estaba sumamente emocionada e ilusionada, me leí un montón de libros, me metí a infinidad de grupos informativos, escuche los mil consejos de familia y amistades. Con todo, no di con alguien que simple y llanamente me dijera "esto va a ser hermoso y a la vez muy difícil pero puedes con esto y no estás sola" (y vamos, que no es por falta de interés o cariño, simplemente no se piensa que eso sea algo para decirle a una embarazada) . Cabe aclarar que no tengo ningún factor de riesgo de importancia asociado, tengo una familia estable, pareja estable, trabajo, nivel educativo, seguimiento cercano con mi ginecóloga, bebé deseada... todo pintaba bien. Y entones a la semana 38 comencé con algunas contracciones leves, para no hacer el cuento largo, terminó en una cesárea inesperada (que hoy considero innecesaria, pero eso es otra historia), yo estaba más que programada y lista para un parto vaginal que en segundos se cambió por un quirófano y horas (casi 10 horas) separada de mi bebé. Tuve miedo, y aunque estaba acompañada y contenida por familia y amistades... algo paso. Llegamos a casa y tratamos de establecer una nueva rutina con todo lo que implica la inclusión de una bebé en casa. Casi sin darme cuenta, me despertaba en las madrugadas a darle pecho o biberón a la bebé (no logramos ser LME) y así, sin más, lloraba. Lloraba cuando ella lloraba, me era difícil estar despierta en general, la vuelta al trabajo fue abrumadora aunque en cierta medida lo deseaba (y eso me hacía sentir más culpable). Tenía miedo de estar haciendo todo mal, físicamente me sentía poco capaz de afrontar el día a día con la recuperación de la cesárea, pedir ayuda se sentía como un fracaso y cada vez que mi bebé lloraba para mí era una confirmación de que todo estaba haciendo mal. Terminé en el consultorio de una médica general (por parte del seguro de mi trabajo en ese entonces) convencida de que había algo mal con mi tiroides... Y bueno, mi tiroides no tenía nada, era una severa depresión posparto.

¿Pero cómo? Yo, la psicóloga, la que tanto planeo y decidió ser madre, la que tiene todo el apoyo y recursos ¿cómo puede ser?

Pues tanto fue, que comencé de inmediato la terapia y el tratamiento psiquiátrico (sí, tomé medicamento por cerca de 6 meses). Me dolió, me costo y trabajé con compromiso y mucho apoyo. Definitivamente es uno de los procesos más dolorosos que me ha costado transitar. El duelo por un parto que no fue, los miedos y mi propia restricción para pedir ayuda, una lactancia impedida por factores biológicos y falta de información y unas altísimas cuotas de autoexigencia en conjunto con el cóctel hormonal propio del post-parto fueron los principales culpables. Aunque mi historia con sus particularidades puede no ser la de todas las madres, lo cierto es que no es excepcional. La depresión posparto es bastante más común de lo que pensamos y se considera que hay un gran margen de infradiagnósticos (es decir, que en realidad hay más casos de los que tenemos noticia).


 

Un poco de teoría

La tristeza posparto o llamada también baby blues es una reacción emocional que se produce a partir de la experiencia de embarazo y parto y afecta a un 50-80% de las mujeres que pasan por esas experiencias(1). En general no tiene un impacto tan grave o problemático y suele ser fácil de tratar o no requerir tratamiento más que apoyo y acompañamiento. Sobre la depresión posparto, la organización Mundial de la Salud(2) señala que a nivel mundial entre el 10% y 13% de las mujeres que han parido experimentan algún trastorno mental, principalmente depresión, porcentaje que aumenta a un 15.6% a 19.8% en países desarrollados. Menciona también que en un estudio reciente se sostiene que hasta un 20% de las madres en países desarrollados experimentan depresión clínica después del parto.

Al analizar datos de 7, 187 mujeres adultas, recabados en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, la investigación del INSP mostró que la depresión entre mujeres con al menos un hijo menor de 5 años tiene una prevalencia en México del 19.9% (equivalente a 2 millones de mujeres), es decir, 1 de cada 5 mujeres presentan un cuadro depresivo que, de no ser detectado y atendido, se podría prolongar y agravarse(3).
En febrero de 2019 la Secretaría de Salud a nivel Federal emitió un comunicado en que señalan que hasta 8 de cada 10 mujeres embarazadas pueden padecer depresión posparto leve (7)
Otros estudios señalan que la DPP afecta hasta al 56% de las mujeres latinas residentes en México y Estados Unidos durante los primeros 4 meses tras el nacimiento de su bebé (8)

Entre las consecuencias posibles están las ideas o intentos suicidas y la falta de capacidad para ejercer cuidados hacia el/la bebé y para sí misma. Además interfiere con el desarrollo de un apego seguro entre mamá-bebé y eso puede tener consecuencias a mediano y largo plazo en el desarrollo físico y emocional del bebé. También se asocia a dificultad de establecer una lactancia materna exclusiva y exitosa.

Síntomas a tener en cuenta.

Algunos síntomas comunes son:

  • Estado de ánimo deprimido o cambios de humor drásticos

  • Llanto excesivo (y dificultad para controlar el llanto)

  • Dificultad para establecer un lazo o conexión con el bebé

  • Aislarse de familiares y amistades

  • Pérdida del apetito o comer mucho más de lo habitual

  • Dificultad para dormir (insomnio)(y que no se asocia directamente al cuidado del bebé) o dormir demasiado

  • Fatiga abrumadora o pérdida de energía (que es insostenible y supera lo esperable en cuanto al desgaste propio del cuidado del bebé)

  • Interés y placer reducidos en las actividades que solías disfrutar

  • Irritabilidad y enojo intensos (y ante situaciones que parecen simples)

  • Miedo a no ser una buena madre

  • Desesperanza general

  • Sentimientos de inutilidad, vergüenza, culpa o insuficiencia

  • Disminución de la capacidad de pensar con claridad, concentrarse o tomar decisiones

  • Inquietud

  • Ansiedad grave y ataques de pánico

  • Pensamientos acerca de lastimarte a ti misma o al bebé

  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio

Es especialmente importante que pidas ayuda a una especialista en salud mental si:

  • Los síntomas no desaparecen después de dos semanas

  • Los síntomas empeoran

  • Tu malestar dificulta el cuidado de tu bebé

  • Tu malestar hace muy difícil completar tareas cotidianas

  • Surgen pensamientos acerca de lastimarte a ti misma o a tu bebé

Recuerda que la aparición de síntomas puede darse incluso desde el embarazo, o más tarde hasta un año después del nacimiento.

 

Sí se puede prevenir y tratar la DPP

El embarazo y la maternidad son experiencias que conllevan muchísimos cambios y una gran demanda de adaptación, haya sido una decisión muy analizada o que tomó por sorpresa.


Enfrentar momentos vitales tan cruciales como este requieren que busquemos apoyo, a veces de nuestra familia y amistades o de grupos de apoyo (como grupos de lactancia o de porteo), pero en ocasiones es necesaria la ayuda profesional para lograr la estabilización y bienestar de la madre y en consecuencia de su bebé.


La presión de ser la mamá perfecta puede ser mucha y no está demás tener en cuenta que incluso con el superpoder de engendrar vida y de hacerse cargo de ella a veces se necesita un poco (o un mucho) de ayuda y no debemos dejar de pedirla.

También es importante que la familia y amistades estén presentes para brindar apoyo y acompañamiento a la nueva madre para que pueda hacer frente a ese nuevo reto que representa la maternidad y ofrecer su ayuda o la ayuda profesional si pueden notar que algo no anda del todo bien.



¿Viviste el llamado baby blues? ¿Tuviste o tienes Depresión Posparto?


Si tienes alguna duda o comentario estaré pendiente de responderte

¡Cuídate!



 

Referencias:

Medina, E. (2013). Diferencias entre la depresión postparto, la psicosis postparto y la tristeza postparto. Recuperado de: http://www.medigraphic.com/pdfs/inper/ip-2013/ip133h.pdf

Organización Mundial de la Salud (s.f). Maternal mental health. Recuperado de: http://www.who.int/mental_health/maternal-child/maternal_mental_health/en/

De Castro, F., Place, J., Villalobos, A., Allen-Leigh, B. (2015). Sintomatología depresiva materna en México: prevalencia nacional, atención y perfiles pobacionales en riesgo. Recuperado de:http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342015000200009

Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (2003). Depresión posparto. Recuperado de:http://www.inprf.gob.mx/opencms/export/sites/INPRFM/psicosociales/archivos/depresion_verprint.pdf

5 Instituto Nacional de Salud Mental, Estados Unidos (2014). Información sobre la depresión posparto. Recuperado de: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/informacion-sobre-la-depresion-posparto/depresion-posparto-sp-15-8000_150352.pdf

6 Mayo Clinic. Depresión Posparto. Recuperado de: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/postpartum-depression/symptoms-causes/syc-20376617

7 Secretaría de Salud. Comunicado de prensa 035, Hasta ocho de cada diez embarazadas pueden padecer depresión posparto leve. Recuperado de: https://www.gob.mx/salud/prensa/035-hasta-ocho-de-cada-diez-embarazadas-pueden-padecer-depresion-posparto-leve

8 Caparros-Gonzalez, R. A., Romero-Gonzalez, B., & Peralta-Ramirez, M. I. (2018). Depresión posparto, un problema de salud pública mundial. Revista panamericana de salud publica = Pan American journal of public health, 42, e97. https://doi.org/10.26633/RPSP.2018.97