2021 ¿vemos al futuro o esperamos?

Ha sido un 2020 atípico y el 2021 sigue teniendo su carga de incertidumbre.


Quizá tú, como muchas personas, arrancaste el año con propósitos, metas, con ideas de cambios en algunos hábitos: hacer ejercicio, comer mejor, tener más orden, levantarse temprano, leer, ahorrar, ir a terapia, cambiar de trabajo, emprender, etc.

Seguramente esos propósitos van a requerir tiempo, esfuerzo, dedicación y un poco de suerte.


En estos momentos puede ser importante recordarnos que los sueños no tienen por qué convertirse en pesadillas. Tener un norte es de ayuda y aporta a nuestro bienestar psicológico si podemos tener en cuenta que es una pauta, una guía hacia donde queremos ir y a donde queremos llegar, que eso puede llevar tiempo y seguramente requiere esfuerzo.


Sin embargo, cuando la presión es demasiada y el estrés nos sobrepasa y se vuelve crónico, habría que revisar que nos está arrastrando a ese malestar.


Claro que es normal tener ciertos momentos de estrés o angustia, si es manejable y si te permite seguir avanzando y disfrutando, no debería ser un problema. El límite y nuestra posibilidad de gestionar la presión y el estrés es sumamente individual.

En consulta en ocasiones uso la siguiente metáfora : el uso de binoculares.


Los binoculares son útiles si quieres ver a lo lejos y con ello prepararte o decidir respecto a lo que está más allá. Es una buena herramienta para prever, organizar, decidir.


Pero debemos tener en cuenta que una persona no puede ir caminando por la vida con binoculares puestos ¡Es peligroso!


Te impide ver lo que tienes más inmediato, lo que está frente a ti. Podemos tropezar con facilidad.


A veces puede que lo hagamos con la idea justamente de no ver lo que tenemos en frente, puede que sea doloroso, difícil o angustiante. Habría que tener en cuenta que no verlo no lo hace desaparecer y que eso mismo puede hacer que nos tropecemos.


Ver solo lo inmediato también nos impide planear, visualizar un panorama más amplio y decidir sobre qué nos acerca a dónde queremos llegar. Puede haber momentos de nuestra vida en que ver el hoy sea suficiente o nos sea de ayuda para equilibrarnos, reacomodarnos y seguir pero es recomendable no perder esa visión de que pueden venir más cosas y eso por venir no necesariamente será catastrófico.


Entonces, los binoculares son una herramienta, podemos ver hacia el futuro, proyectar, planear, desear, trabajar con miras hacia lo que queremos que sea, teniendo en cuenta que el presente ya está aquí y enfocarse en eso, trabajar en nuestras posibilidades actuales. Decidir con lo que hoy tenemos en frente, también es necesario y útil.


El 2021 ya arrancó. Quince días van ¿Qué han implicado para ti? Puede ser buena idea hacer una reflexión sobre esto y plantearnos como vamos a continuar, como queremos establecer la pauta del presente año que de a poco deja de ser nuevo.

Para eso te comparto un pequeño formato (e instrucciones y ejemplos) que podrías usar de base o simplemente darte un momento para pensarlo.


Tomarlo con calma, enfocarse más en el hoy sabiendo que hay futuro, es una buena opción. También lo es el proyectar a futuro, esperar mejores condiciones, planear y construir para aquellos momentos. En tanto no tengamos la mira solo en futuro, seguramente podremos trazar como queremos llegar allá.


La clave (en parte) está en eso: que los sueños no se vuelvan pesadilla.



La siguiente semana compartiré un poco sobre los hábitos

¿Los hábitos se hacen en 21 días? ¿La repetición es la clave? ¿Cómo definimos hábitos que realmente podamos cumplir?


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