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ansiedad

Ilustración de kathrinhonestaa

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Es cada vez más frecuente hablar de ansiedad. Lo podemos escuchar de una persona cercana, de "el amigo de un amigo", en redes sociales y demás.

Algo curioso que ocurre con la ansiedad es que aunque se ha comenzado a hablar más del tema y lo solemos describir como "nerviosismo" o "agitación" a veces no sabemos realmente a qué se refiere o terminamos normalizando sentirnos así y no buscar ayuda.

Es normal sentir ansiedad cada tanto, sobre todo si pasamos por situaciones estresantes o difíciles. Cuando la ansiedad interfiere en nuestra vida diaria, nos impide hacer cosas o nos dificulta mantener nuestra cotidianidad, entonces hay un trastorno que requiere atención.

Cada uno de esos diagnósticos tiene particularidades que hay que considerar.

Por eso un buen diagnóstico es tan importante

La ideas catastróficas nos llevan a sentir un gran miedo de que todo salga mal. Muy mal.

Las ideas de evaluación nos hacen temer al juicio y señalamiento del resto, sentirnos bajo observación constante.

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Las ideas sobre perder el control, tal cual nos llevan a convencernos de que no podremos manejar la situación, por ejemplo en un ataque de pánico realmente podemos creer que moriremos.

Finalmente las ideas de incertidumbre que al no poder tener certeza en lo que vendrá o lo que pasará puede generar mucha angustia y al pensar y pensar y volver a pensar en mil escenarios posibles, se va agravando. 

Algo en común en cualquiera de los diagnósticos de ansiedad es que suele haber una gran presencia de síntomas físicos.

Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión

  • Sensación de que hay un peligro real y cercano (aunque no necesariamente sea así)

  • Aumento del ritmo cardíaco

  • Respiración acelerada (hiperventilación)

  • Sudoración

  • Temblores

  • Hormigueo en manos o piernas

  • Sensación de debilidad o cansancio

  • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea lo que nos preocupa

  • Tener problemas para conciliar el sueño

  • Problemas gastrointestinales (como gastritis, diarrea, colitis, etc.)

  • Dificultad para controlar las preocupaciones

  • Tendencia a evitar las situaciones que generan ansiedad

Cualquier trastorno de ansiedad requiere apoyo, sobre todo si ya es marcada la interferencia en nuestro día a día.

La evidencia señala que una de las formas de mejor tratamiento es a la par tratamiento psiquiátrico y psicológico (particularmente la Terapia Cognitivo Conductual ha demostrado beneficios).

La ansiedad no se va por sí misma, es necesario que desarrollemos estrategias para tener un mejor manejo de esa reacción. No podremos eliminar del todo la sensación, la vida misma nos presenta situaciones angustiantes o estresantes, pero no tendrían que impedirnos vivir.
No dejes pasar la opción de pedir ayuda.

Información de Mayo Clinic y DSM 5

Hay distintos tipos de diagnósticos que se dividen a partir de los miedos "de base" (puedes ver la clasificación en la imagen):